Entrada 20 – Seppo

Tripulante Seppo, instructor

Ciclo 87
Sistema: 9º
Valmeri
Archivo de audio [Transcrito]

No consigo descifrarlo. Es pronto para la impaciencia, ya que en teoría tan solo estamos haciendo tiempo mientras esperamos contacto por parte de los valmeris. Pero no consigo adivinar el motivo de esta estructura.

Es grande, extraña. Una circunferencia sin cerrar en la parte superior, sostenida por dos extremos que nacen rectangulares, pero hacia la mitad, la parte trasera de ambos soportes se curva, manteniendo el otro lado recto. Es…

No, mi descripción es confusa. Adjunto imagen tomada. Datos listos para enviar a la Laestisa cuando se establezca comunicación.

Es posible que sea una representación religiosa. Parece una ventana simbólica al mar. Y si te aproximas a su interior, los sonidos del agua reverberan y te envuelven. O quizás tenga un objetivo científico. Estudiar cambios en sus océanos a partir de sus sonidos.
O mirar hacia el espacio. Podría ser un puesto de observación. Esta noche me acercaré para ver las estrellas desde el interior de esta estructura.

Es emocionante. No me he separado de las historias antiguas desde que ahogamos a mi padre. A Kalevi. Solo de pensar que nuestra cultura podría tener relación con la de esta civilización… Este monumento, esta escultura, sea lo que sea, parece tener relación con el agua. Domina todo el cerro, siendo la última estructura entre el agua y la ciudad. Tiene mucha carga simbólica, de eso estoy seguro.

Lumi me ha sorprendido al acompañarme en mis teorías. Me ha insistido en que hable con Vellamo, que le pida su opinión. Ciertamente, es un chico inteligente y aprende muy rápido. Pero es demasiado práctico. No se entrega con el corazón a sus tareas, solo con la cabeza. Al menos es lo que demostró en la instrucción, y lo que demuestra cuando ejerce medicina. No creo que se haya parado ni por un momento a pensar en las intenciones, el arte y las costumbres de esta civilización. Bueno, a pensar… a imaginar.

Como primera muestra de contacto con una civilización alienígena, está resultando un quebradero de cabeza. Falta información. Faltan más pruebas. Oh, sería maravilloso encontrar a un valmeri. Comunicarnos con ellos, que nos muestren su ciudad. Sería apasionante.

Pero tengo una mala sensación. Algo me dice que no están, y que allí abajo solo nos espera el silencio.

[…]

¡Ah! Y pensar que esperaba pasarme los siguientes ciclos preparando programas de historia, mitología, costumbres y leyes yarvi… Más clases, más coordinación de instrucción. Esto es lo que necesitaba. ¡Qué planeta! ¡Qué regalo! Siento mi vida vacía hasta este momento.

Seguro que mi padre estaría mucho más emocionado que yo. Él nació y creció en Mermoa, y cada planeta visitado era una aventura y un descubrimiento para él. Una rareza, una maravilla inimaginable. Diferente a todo aquello que había sido su mundo. Para nosotros, para mi, todo era algo a lo que habituarse, algo que aprender. Gracias a nuestra educación y los patrones de instrucción, somos conscientes de lo sorprendente de nuestros descubrimientos, por comparación con Mermoa. Pero siempre hemos visto cosas diferentes. Todo ha sido nuevo, no teníamos algo con lo que comparar y valorar lo increíble de los datos que recogíamos. Yo soy consciente de ello, porque he creado los programas educativos para mantener esa base totalmente falsa. Esa ilusión a partir de la cual calcular lo relevante de nuestros hallazgos. Pero, ¿y los demás? Y yo, de la misma forma, ¿por qué me sigo sorprendiendo con cada lectura extraña?

Estoy divagando en cosas más propias de Satu que mías. Decía, ¿cómo enfrentarnos a esta oportunidad? Para alguien nacido en Mermoa, para un yarvi ajeno a todo esto, el descubrimiento de vida inteligente seguramente sea el acontecimiento de la historia. Para nosotros solo es un hallazgo nuevo. Pero lo vivimos con tanta intensidad… Como si fuésemos extensiones de nuestros padres.

¡Qué trabajo! ¡Qué maravilla de educación! Lograr que la segunda generación de la Laestisa fuese una continuación perfecta de la anterior. Intelectualmente y culturalmente idénticas. Y mi padre creó el programa que lo hizo posible. Mi propio padre nos convirtió en esto.

Mi padre era un yarvi admirable.

 

Anuncios

Publicado el 4 diciembre, 2012 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: