Entrada 22 – Viljo

Oficial primero Viljo, piloto

Ciclo 87

Sistema: 9º

Valmeri

Archivo de audio [Transcrito]

Bien, ya está. Todo listo para acercarnos a la ciudad. Seppo y Satu en fila en el centro. Seija y Kaarle, a los lados. Vellamo, al frente conmigo. Lumi, tú cierras el grupo.

Tras aproximadamente un día planetario, hemos decidido tomar la iniciativa. Vamos a bajar el cerro y adentrarnos en la ciudad, al menos hasta la playa que se ve desde aquí. Llevamos alimentos para al menos un día más. Como precaución, el equipo militar, Lumi y yo, va armado con una pistola de tierra cada uno. El equipo de investigación lleva cuchillos de muestras. En caso de contacto, no nos verán con armamento pesado.

La comunicación con la Laestisa se efectuará mediante intercomunicadores personales a partir de este momento.

Estamos entrando en la ciudad, manteniendo siempre el mar a nuestra izquierda. Hay un edificio a nuestra derecha, con las puertas cerradas. No tenemos tiempo para estudiar inscripciones, materiales ni otros detalles. Si no ha habido contacto hasta llegar a la playa, empezaremos a investigar por nuestra cuenta tras informar a la Laestisa.

Descendemos la calle. Está construida en piedra, parece ser. Es todo artificial. Están hechas a dos alturas. La parte central del camino es más baja, y tiene colores vivos a ambos lados. Amarillo en un lado, azul en otro. ¿Qué creéis que son esas cosas?

– Hay muchísimos.

– Por toda la calle, mira, alineados junto a las líneas azules.

¿Alguna idea, Lumi?

– Parecen vehículos, señor. Vehículos de tierra. Tiene sentido pensar que la parte elevada de la calle es para caminar, y la más baja es para estos vehículos.

Debes de morirte de ganas de diseccionar uno.

– No me lo recuerdes.

Seguimos avanzando calle abajo. Más colores en el suelo, blanco esta vez, franjas anchas.

– Y mirad esos símbolos. En placas de metal, de colores e imágenes diferentes.

– ¿Comunicación?

– Posiblemente. Pero no solo mediante imágenes, también he visto lo que sin duda es escritura.

Vamos. O nos lo explican los valmeris, o tendréis tiempo de sobra para hacer conjeturas cuando lleguemos a la playa.

La calle se divide. Podemos adentrarnos en la ciudad, o continuar por el borde de la costa. Por el momento, nos ceñimos al plan original. Por aquí, seguimos bajando.

– Eh, este edificio está quemado. Mirad.

Ah… Sí, es cierto. Una de las ventanas del edificio está chamuscada. Pero no parece haber afectado al resto de la estructura. Quizás esté abandonado. Lumi, ¿algo ahí atrás?

– Nada, señor.

Esta ciudad está desierta. Estamos siendo cuidadosos con el ruido que hacemos, pero no puede ser que no haya nadie por aquí. Ni un solo sonido anormal, ni una muestra de vida inteligente mas que la propia ciudad en sí.

– Si hubiese alguien, ya habrían venido al oír la lanzadera. Como les pasó a Jorma y a Miska.

No, nosotros no hemos sobrevolado la ciudad, entramos desde el mar. Hicimos ruido, pero nada que pudiese llamar la atención de toda la ciudad. Pero nos deberían haber visto. Y detectado, si tienen la tecnología que creemos que tienen.

– Pues entonces no hay nadie aquí.

Seguiremos hasta la playa. Fijaos en ese edificio del fondo, al final de la calle. Es muy diferente del resto, ¿verdad?

– Más antiguo, diría yo.

Está cerca de la playa. Cuando paremos podrás acercarte a echar un vistazo, Seppo. Continuamos por aquí. Vamos a rodear el edificio por detrás, siempre pegados a la costa. Podemos ver el frente de edificios de la ciudad, de cara al mar. Es impresionante… Hay decenas de torres y construcciones, de todos los tamaños.

– Y esta zona es bonita. Hay bancos de cara al mar. Debe ser un lugar estupendo para relajarse.

Seppo, esto te va a encantar.

– ¿Qué es?

Una escultura valmeri.

– ¿Cómo? Oh, ¡por la Madre! Es una representación, ¡es arte!.

– Entre eso y las vistas relajantes, los valmeri parecen una raza sabia y contemplativa.

Sí, hasta que te acuerdas de los árboles talados, la contaminación de la atmósfera, y la destrucción de sus ecosistemas.

– Señor, Kaarle ha encontrado algo.

Voy. Cuéntame, Kaarle.

– Aquí los tienes, señor. Una imagen de un valmeri en esta pared. Una, diría yo.

Por Aisyva. Qué piel tan clara.

– Y pelo en la cabeza.

– Por lo que veo en la estatua, no tienen cola. Pero en el resto son muy parecidos a nosotros.

– Mira la imagen de la valmeri. Sus manos, no tienen membranas interdigitales.

¿Alguna teoría?

– Que no son tan afines al agua como pensábamos. Al menos, su fisiología no parece indicarlo. Habría que tener a uno delante, un valmeri real, para estar más seguros.

Lo único que es seguro es que llevamos un rato aquí, en medio de una calle enorme, bien a la vista, y sigue sin haber ningún tipo de contacto.

– Allí hay unas escaleras que dan a la playa, señor. ¿Qué hacemos?

Nos quedaremos aquí un poco más. Al menos hasta que contactemos con la Laestisa. Esperaremos órdenes del capitán.

– ¿Permiso entrar al edificio de antes, señor?

Claro, Seppo. Lumi y Vellamo, acompañadle. Tened cuidado, y si hubiese contacto, avisadnos de inmediato.

– Sí, señor. Tripulante Seppo, diario de misión. Activando grabación.

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Publicado el 7 diciembre, 2012 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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