Entrada 23 – Seppo

Tripulante Seppo, instructor
Ciclo 87
Sistema: 9º
Valmeri

Archivo de audio [Transcrito]

Veamos… El edificio es evidentemente antiguo. Más que el resto de las edificaciones que hemos visto hasta ahora. Ignoro los materiales, pero cuando Miska baje será interesante hacer una comparación entre las construcciones valmeris antiguas, y las modernas.

La estructura es alta, con una abertura inmensa, semejante a una puerta. Un arco. Otra puerta más pequeña, de barrotes de… hierro, parece, impide el paso. A los lados, arcos más pequeños, también con barras de hierro. Por buscar similitudes, podría decirse que esta parte del edificio se asemeja a un triángulo. Más atrás, nace una gran torre picuda con una cruz. El conjunto es… agradable.

En el interior del arco más grande, puedo ver una puerta. Supongo que da acceso al interior. Me pregunto sí… Oh. La puerta exterior cede.

Lumi, no te quedes ahí mirando, ¡vamos!

– Ya voy, ya voy. Bien podrías abrirla tú.

Es tecnología alienígena, se supone que te deben gustar esas cosas.

– Seppo, sin Viljo soy el oficial al mando.

Viljo está ahí detrás. Además, te recuerdo que solías saltarte las clases de mando cuando eras pequeña.

– Que Aisyva te ahogue.

Esa lengua. Y esa puerta.

– Ya está. Solo había que empujar más. La próxima la abres tú.

Si hay posibilidad de abrir la otra puerta, te aseguro que lo haré encantado. Vamos.

– Bonito. Muy bonito.

¿Qué te pasa, Vellamo? Me han dicho que estabas más interesado en todo esto.

– Seija acaba de cargarse mi teoría con el descubrimiento de la estatua.

¿Tenías una teoría?

– Exacto. La tenía.

Eso es bueno. Luego hablamos sobre ello. Lumi, ¿qué hay de la puerta?

– Creía que querías abrirla tú…

Por la Madre, ¿está abierta?

– Toda tuya.

[…]

– Seppo, informa.

Ah… Señor, esto es impresionante… No tengo palabras para describirlo.

– Oye, hemos visto un par de vehículos valmeris cruzados en medio de la calle. Están calcinados y con más agujeros que un reikala. No vamos a acercarnos, pero juraría que veo otro vehículo accidentado, empotrado contra un edificio. No tardéis en salir. En cuanto nos comuniquemos con la Laestisa, volvemos a la lanzadera.

Pero, Viljo, tendrías que ver esto.

– Señor, sacar de aquí a Seppo, ahora mismo, sería una crueldad.

– No os entretengáis, Lumi. Saldréis en cuanto lo ordene. Sin discusión.

– Sí, señor.

¿Cómo explicarlo? ¿Cómo reproducir mediante palabras lo que mis ojos ven con lágrimas? Oh, espectacular, espectacular.

El interior es grande, amplio. Elaborado. Es la mayor representación artística que he visto en mi vida. Varios arcos, con columnas formadas por cilindros pulidos con maestría, en piedra, flanquean un pasillo de asientos. La penumbra no deja ver mucho, pero mis ojos se van acostumbrando a las sombras. Vellamo, Vellamo, deja la puerta abierta, ¿quieres?

¡Qué nivel de detalle! Allí, al fondo, cruces, de todos los tamaños. Como la que corona la torre del edificio. Hay relieves en las rocas, representando valmeris, antiguos sin duda. Termina el pasillo en unas escaleras que dan a una estancia abierta, semicircular. En las paredes, me rodean imágenes de valmeris. Hay flores muertas por todas partes. Una mesa con una tela blanca, manchada de rojo, pero bella.

Quiero ver mejor las imágenes de los valmeris. Adentraos en el edificio, Lumi, Vellamo. Pero buscad algo para sostener la puerta, necesito luz. Buscad más imágenes como esta.

– ¿Qué son las cruces? Están por todas partes, y… Oh, por la Madre.

¿Qué, qué pasa?

– Es… grotesco. Aquí hay una estatua de un valmeri muerto, en una cruz.

Adoración, sin duda. Este edificio debe inspirar un sentimiento religioso. ¿Lo notáis?

– Lo que noto es que aquí dentro apesta.

Qué objetos tan cuidadosamente elaborados. Los relieves son increíbles. Mi padre habría matado por poder ver esto.

– Otra puerta de barrotes de hierro. Por Aisyva, no sé qué clase de ritos harían aquí dentro, pero sin duda dejaba olor.

Esperad, voy a ver. ¿Puedes abrir la puerta?

– Está bloqueada por un tablero con inscripciones blancas. Pero el cierre está roto. ¿Lo quito?

Una pena no poder comprender sus escrituras. Creo que me lo llevaré. Sí, quítalo Vellamo.

– … Ya está.

Gracias, gracias. ¿No es increíble? Qué descubrimiento. Bien, vamos.

– Asientos y más asientos. A los valmeris les pesa la cola.

– No tienen, cariño. Recuérdalo, te acaban de desmontar una teoría por ello.

– Gracias, Lumi, ya lo había olvidado.

¡Chst! ¡Callad! ¿Habéis oído eso?

– … No. ¿Qué es?

– Sí, acabo de oírlo. Viene de más adelante.

Vamos, vamos. Sería emocionante encontrar aquí a un…

– Se ha movido algo. Entre los bancos.

Todos quietos.

– Madre…

– Por Aisyva. ¿Es uno de ellos?

No… no lo sé. Se está levantando. Creo que hemos establecido contacto con los valmeris. Había uno en el suelo, oculto entre los asientos. Se endereza lentamente. Lumi, tú eres la oficial. Di algo.

– Ah… Eh… ¿Hola? ¿Puedes entenderme?

Se está dando la vuelta. Es increíble. El parecido es increíble. Acaba de vernos por primera vez. Intentaré recoger lo que sucede a continuación para el diario.

– ¿Puedes comprenderme? Seppo, tú sabes más de estas cosas. Trata de hacerle algún signo, algo que creas que pueda entender.

No sé, no lo sé. No parece asustado.

– No, pero nos está observando a conciencia.

– Eh… Lumi, ven aquí.

El valmeri se acerca a nosotros. No sé cómo debo saludarle. A lo mejor le inquieta que esté hablando continuamente. Voy a quedarme en silencio hasta que haga… ¡Eh! ¡Quieto!

– Mierda, ¡aparta!

El valmeri me ha agarrado con fuerza. No sé si… ah, joder, el muy cabrón. Vellamo le ha empujado y ha caído al suelo.

– ¿Estás bien, Seppo?

Sí. Ahí viene otra vez. No puede ser que sean hostiles. Quizás hemos invadido un lugar sagrado… Sí, debe ser eso.

– Va a hablar.

… No, parece una amenaza. Vámonos. No le gusta que estemos aquí.

– Se está levantando. Por la Madre, ¡cómo nos mira!

Esto no me gusta. Vámonos, ¡ya!

– Nos sigue… ¡Joder, que viene!

¡Corred! ¡¡Corred!!

– ¡Lo tenemos encima!

– ¡Madre, Madre!

– ¡¡Fuera, fuera, fuera!! ¡Nos persigue!

– ¡Ahh! ¡Allí hay otro!

¡Viljo! ¡Señor! ¡Viljo!

– Seppo, aquí Viljo, informe.

¡Corred, señor! ¡¡CORRED!!

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Publicado el 8 diciembre, 2012 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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