Entrada 33 – Oskari

Capitán Oskari, piloto principal
Ciclo 87
Sistema: 9º
Laestisa II: órbita de Valmeri
Archivo de audio [Transcrito]

He decidido grabar todas las conversaciones a partir de este momento. Después de todo lo que recogió Satu sobre mí, poco importa ya. Quede testimonio pues del desenlace de vuestra tripulación perfecta.

Si Satu sobrevive, no descarto resarcirme con ella una vez esté en la Laestisa. Pero está confusa y enferma. Y vuestro proyecto, vuestro maldito experimento… Quiero comprobar si Satu puede cambiar de parecer. Para detener el adoctrinamiento del Triunvirato sobre la población, pensé en un principio. Luego llegué a la conclusión de que me mataréis en cuanto ponga un pie en Mermoa. Por ello me serviré del diario, por si alguien ajeno al Triunvirato leyese esto.

Satu apenas responde al intercomunicador, pero he podido hablar con ella lo suficiente para saber que sigue en condiciones de seguir mis indicaciones y llegar al refugio del resto del equipo. Ya he contactado con Viljo para que cubran su huida en cuanto llegue a la plaza.

La tripulante Miska me ayudará. Miska buscará rutas alternativas y mantendrá vigiladas las cercanías de la plaza. Ella informará al equipo de tierra, mientras yo me ocupo de dirigir a Satu.
Allá vamos.


[Estableciendo comunicación: intercomunicador 4. Tripulante Satu]

Tripulante Satu, aquí el capitán Oskari. ¿Me recibes?

– …

Satu, aquí el capitán Oskari, ¿me recibes?

– No mintáis. No mintáis.

Satu, soy yo, Oskari.

– Me da igual. Seas quien seas, estoy cansada de oíros. Parad, dejadme en paz, el agua está cerca. Soy Aitivera, mis hijos me llaman y he de acudir, o de lo contrario el capitán se enfadará. Le engañé, ¿sabes? En el fondo me daba igual.

No me lo pongas más difícil…

– Ya voy, ya voy. Mis hijos me llaman. Dicen que el agua está cerca. Que los unaitis mienten, porque quieren ser hijos míos. Debería abrazarles también.

Satu, ¿recuerdas lo que hablamos antes? Te llevaría a un lugar seguro. Dijiste que querías ir.

– ¿Me necesitan en otro lado? ¿Te lo han dicho mis hijos? La Madre ha de responder.

Sí, te necesitan. ¿Vas a escucharme? ¿Harás lo que te diga?

– Sí, capitán. Sácame de aquí.

Miska, contacta con el equipo de tierra. Aprovechemos que empieza a tener momentos de lucidez.

– Recibido.

Satu, escúchame. Tan solo tiene un cuchillo, así que mi primer orden es que no te detengas por nada. No mates a ningún unaiti a no ser que lo tengas encima. No te pares, no dejes de correr en línea recta hasta que te indique otra dirección. Acabaremos pronto, ¿de acuerdo? No estás muy lejos de su posición. Ellos te ayudarán.

– Ellos, claro.

Sal del edificio.

– Pero entonces no podré escucharos.

Satu, soy Oskari. ¿Me reconoces?

– No te creo. Pero me ayudaste ahí dentro, cuando todo estaba oscuro. Me dijiste que solo podía confiar en ti. A mamá no le hice caso. Y al final le conté a Oskari su secreto. Me dijiste que no lo hiciese, pero que era decisión mía. ¿Me equivoqué?

No, no te equivocaste. Y ahora, ¿me seguirás haciendo caso?

– Estoy fuera del edificio. Oigo el agua… Está cerca, ¿verdad? El suelo y las paredes están mojados, y hace frío. Hay agua. Déjame ir.

No, no. Tienes que llegar a la plaza, ¿me has oído? Soy lo que quiera que sea que has estado escuchando antes. Obedéceme.

– Pero quiero oír el agua. Voy a quitarme este aparato, no me deja oír bien.

¡No! No te quites el intercomunicador, o no podrás escucharme. ¿Me has entendido?

– Pero me habláis desde dentro. A mi cabeza. Esto no me deja escuchar el agua. Al menos quitaré esto, me molesta al hablar.

¿Qué has hecho? ¿Satu? ¿Me escuchas?

– Creo que ha arrancado el micrófono, capitán.

Mierda… Satu, si aún puedes oírme, empieza a andar. Tienes que correr en línea recta por la calle hasta que llegues a una pequeña plaza, ¿de acuerdo? ¡Ya!

– Se mueve. Pero va muy lenta, creo que está andando.

Satu, tienes que correr, o te alcanzarán en cuanto te vean. Si me estás escuchando, ¡corre! ¡Corre por tus hijos, por Aisyva!

– Has debido asustarla. Ahora corre como si estuviese nadando.

Muy bien, muy bien. Llegarás en seguida. Ahora verás dos calles, una que sigue recto y otra que baja a tu derecha. Sigue por la derecha. Y no dejes de correr.

– De momento está obedeciendo… Debería llegar en breves a la plaza. Equipo de tierra, aquí tripulante Miska. Informe de situación.

– Aquí oficial primero Viljo. Oímos aullidos de unaitis a lo lejos. Creo que haber escuchado un grito yarvi, aunque no estoy seguro. Estamos listos y a la espera de órdenes.

¿Se ha detenido?

– Sí… Creo que la han cogido. ¡Espera, se mueve!

Pasa a imagen real.

– Madre… Está rodeada. Creo que ha matado a uno.

¡Satu! ¡Corre, no te pares, corre! ¡¡Corre!!

– Está avanzando. Ha tumbado a un unaiti y sigue corriendo. La señal es muy mala…

Pásame el comunicador. Viljo, aquí el capitán Oskari. Quiero a Vellamo listo para disparar desde la ventana de vuestro refugio. Tú bajarás inmediatamente a la plaza, proteged a Satu desde dos alturas. Y quiero a alguien más describiéndome cada detalle de lo que suceda. ¡Ahora!

– Recibido, capitán. Seija, ponte junto a Vellamo e informe a la Laestisa. Tú, dispara a todo unaiti que veas con el rifle de aumentos. Lumi, tú bajas conmigo. ¡Adelante, vamos, vamos!

Satu, no sé si me oyes, pero no pares de correr. ¡Ya falta poco!

– Se está desviando…

¡Satu! ¡Continúa recto! ¡Que no te acorralen!


[Comunicación interrumpida]

¡¡Satu!!

– La señal se mantiene activa, señor, pero se ha detenido.

¿Tienes forma de rastrearla a ella en lugar de al intercomunicador?

– No… Se lo ha debido quitar. No lo sé.

– Esperamos órdenes, capitán. Oímos a los unaitis corriendo y gritando cerca de aquí. Cada vez más cerca de la plaza.

Oficial primero, Satu cambió de recorrido. Puede aparecer por cualquiera de las dos calles que entran a la plaza, a vuestra derecha según habéis salido del edificio. Que cada uno cubra una de las dos entradas, y abra fuego en cuanto vea a un unaiti. No corráis más riesgos, si Satu no aparece, volved de inmediato.

– Recibido, capitán. Lumi, tú la primera, sigue esta calle. Yo iré a la siguiente.

Seija, ¿puedes verles?

– Sí, capitán.

¿Vellamo?

– Puedo cubrir ambas entradas desde aquí, señor.

Intenta ayudar también a Viljo. Seija, quiero una descripción detallada de todo lo que suceda, nuestra visibilidad es mala.

– Se oyen a los unaitis, señor. Viljo y Lumi están protegidos en las esquinas del edificio que forma las dos calles de entrada a la plaza. De momento solo se escucha el rugido de las criaturas, y la persecución. Satu aún debe resistir…

¿Oficiales?

– Capitán, tengo unaitis a tiro. Se dirigen hacia la plaza, o en dirección a Satu.

Distráeles Lumi. Dispara.

– A la orden.

Seija, continúa.

– Ya no oigo a los unaitis, solo cuando gritan llamando a otros. El rugido de las armas valmeris es espantoso… Vamos a tener a todas esas cosas golpeando nuestra puerta otra vez.

– ¡La veo, capitán! ¡Está viva!

¡Viljo, cúbrela, ya!

– ¡Son demasiados, señor! ¡He atraído a demasiados!

– Lumi retrocede, capitán. Madre… Hay demasiados para ella. Viljo está empezando a retroceder también. ¡Todos los unaitis que se agolpaban en nuestra puerta se escondieron por aquí cerca! ¡Los hemos vuelto a atraer a todos!

Lumi, busca cobertura. Vellamo, ayúdala a retirarse.

– Vellamo lleva un rato disparando, señor. Veo a Satu. Se mueve como el agua… Pasa junto a Viljo, que ahora se mantiene en su posición. El oficial primero está recargando… Madre, van a desbordarles. Tiene que volver, capitán, ¡tienen que volver!

– Capitán, vamos a perder la conexión. Podríamos tratar de igualar la velocidad orbital a la de la rotación de Valmeri…

Espera. Gastaríamos mucho combustible sin una órbita estacionaria. Espera un poco más…

– ¡¡No puede más, capitán!! ¡Sáquela de allí!

– Vellamo tiene razón, señor. O suben, o les superan.

¿Qué hay de Satu?

– Está corriendo por la plaza, no sabe a dónde ir. No podemos comunicarnos con ella… No me había fijado… Intenta salir de la plaza. Le cortan el camino. No, no, por ahí no, ¡por ahí no! ¡Que alguien la ayude!

¡Seija, baja!

– No llegaré a tiempo, la han cogido, y… Oh, Madre, oh, Madre…

¡Vellamo! ¡Dispara, a lo que sea!

– ¡No tengo tiro, podría darle a ella!

– Madre…

¿Seija?

– Está muerta, capitán. Satu está muerta…

[Comunicación interrumpida]

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Publicado el 30 diciembre, 2012 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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