Entrada 37 – Kaarle

Tripulante Kaarle, equipo de investigación, biólogo
Ciclo 87
Sistema: 9º
Valmeri
Archivo de audio [Transcrito]

Viljo va a matar a Vellamo. No sé qué pensarás al respecto, pero el oficial primero se merecía la puñalada más que nadie. Traicionó la confianza de ambos. Llevó a Lumi a morir, esa fue la acusación de Vellamo, y él no la negó. Por eso no traté de separarles… Confiaba en que Vellamo no fallaría. Pero entrenaste muy bien a Viljo, mejor que a Vellamo.

– Él no recibió la instrucción militar completa. Cambió por la medicina.

Y eso le ha salvado el cuello a Viljo. Literalmente. A Vellamo le bastó una membrana para rebanarle la garganta. Estaba furioso… fuera de sí. Viljo le rajó la cara de lado a lado, y Vellamo escapó.

– ¿Hacia dónde?

¿Cómo quieres que lo sepa? Yo estaba todavía pensando si debía meterle un proyectil en la cabeza al primer oficial.

– Kaarle…

Lo siento, capitán. Pero esto se le ha ido de las manos. Mira, sé que no soy el más indicado para decir esto, pero su sentimiento de superioridad está llevando a que nos trate como a carne de cañón. Nos ve como oportunidades para distraer a los unaitis, no como yarvis.

– Es el yarvi perfecto para cumplir la misión…

¿Cómo dices?

– Kaarle, ¿sabes cuál es el propósito de la misión?

¿Lo sabes tú?

– Satu me lo contó. Y creo que tú lo conocías desde el principio y escapaste del control de la misión. Por eso tu conducta ha sido tan… ajena al resto.

Capitán…

– El Triunvirato tiene planeado gobernar los lagos. Pretende utilizar la unión de recursos económicos y yarvis, para crear un avance social y tecnológico en todo Mermoa. Eliminar la individualidad, crear un objetivo común, controlar el cumplimiento de una misión. ¿Te suena de algo?

La Laestisa.

– Exacto. El diario de la misión es un experimento. Nosotros somos un experimento. Y Viljo es el resultado.

Capitán, ¿sabes qué significa Vellamo?

– ¿Cómo? ¿Qué tiene eso que ver?

Que si sabes qué significa el nombre de Vellamo.

– No. No siquiera sé qué significa mi nombre. A eso me refiero, ni siquiera…

Vellamo es un nombre femenino.

– ¿Femenino? ¿En serio?

Sí. Los padres de Vellamo esperaban una hija, y eligieron el nombre mucho antes de concebirle. Cuando descubrieron que no era mujer, bueno… Decidieron mantener ese nombre. De todas formas, ninguno de nosotros tenía por qué saber que Vellamo es nombre de mujer. Igual que muchas otras cosas. Ese era el mayor miedo de nuestros padres.

– ¿A qué te refieres?

A que no puedes estar seguro de todo lo que das por sentado. Satu te contó la historia que jamás podía contar. Su madre se lo hizo jurar cientos de veces, por Aitivera, por Aisyva y por Isholvi. No debía hablar de ello nunca, solo llevar a cabo un seguimiento, controlar que no nos desviásemos de la verdad.

– El experimento del Triunvirato.

No, capitán. De la crueldad del Triunvirato. Del horrible destino que nos esperaba.

– Explícate.

¿Cuántos ciclos lleva viajando la Laestisa?

– Ochenta y siete, estamos cerca del comienzo del ciclo ochenta y ocho.

Eso es mucho tiempo. Nuestros padres embarcaron en la Laestisa II con unos… veintitantos ciclos, ¿no es así?

– No lo sé exactamente, pero sí, creo que sí.

Nuestros padres iban a morir en su viaje. Lo sabían, sabían que el viaje era solo de ida. Engendrarían a la siguiente tripulación y la prepararían desde que naciesen para llevar a cabo la misión más ambiciosa de toda la historia espacial yarvi. Todo un honor servir así al Triunvirato. Sus hijos serían héroes. Ya, sí, embarcaron con mucha confianza y felicidad. Pero tras los primeros ciclos, con la madurez, y fuera del control del Triunvirato, llegaron las dudas. Morir allí arriba, tan lejos de casa… Y la obligación de procrear. Aquello fue demasiado para ellos. Con los hijos, llegaron las emociones, las ilusiones y los sueños de futuro; pero todo ello se golpeaba de frente con la inevitabilidad del destino. Nosotros jamás seríamos niños normales. No tuvimos una infancia para recordar, la libertad de decidir qué hacer con nuestras vidas. Por no hablar de que no contaríamos con la posibilidad de ver las cosas que ellos vieron, de hacer las cosas que ellos hicieron, de conocer a las familias que ellos quisieron. Si lográbamos sobrevivir al viaje, nuestra visión de Mermoa jamás sería la misma.

– Nunca me lo había planteado así… No entiendo lo que quieres decir. O sea, sí, lo entiendo, pero…

Tú también lo has pensado, ¿no es así? Jamás habría apostado por ti, la verdad. Sabía que Lumi era diferente, me sorprendió que Seija también reaccionase ante la mentira de nuestros padres. Pero de ti, francamente, no me lo esperaba.

– No podía arriesgarme a que Satu me denunciase a Mermoa. Estaba cometiendo traición con mi forma de pensar. Tenía miedo.

Satu no hacía nada. No podía hacer nada. Si sobre algo tengo curiosidad, es sobre qué pensarán en Mermoa acerca de esta segunda tripulación. Pero para que lo entiendas… Verás, nuestros padres sufrieron mucho por no poder mantener esa inocente ilusión de servidumbre. Lo pasaron mal, muy mal. Pero luego se desesperaron al pensar qué podríamos llegar a pensar nosotros. Al fin y al cabo, ellos subieron a la Laestisa por sus propios medios, a nosotros nadie nos dio a elegir. Tuvimos la mala suerte de ser hijos de nuestros padres. Así que a la madre de Satu se le ocurrió una idea… Utilizar esa ignorancia servicial a su favor.

– Espera, ¿ellos se inventaron la misión?

Sí, más o menos. La importancia última de la misión, el potenciar el pensamiento grupal, lo colectivo por encima de lo individual, era nuestra única escapatoria a nosotros mismos. Si tuviésemos las mismas inquietudes que nuestros padres, acabaríamos por volvernos locos. Lo mejor era cumplir con la misión en el plazo establecido y enfrentarnos a la verdad en Mermoa. Odiar a nuestros padres tras haber terminado la misión sería más sencillo que hacerlo en otros mundos, sin posibilidad de regresar a casa, si es que la tenemos. Nos educaron desde que tuvimos uso de razón con un único objetivo, cumplir la misión, enterrar la individualidad, trabajar en equipo, favorecer únicamente nuestro fin último como yarvis… Terminar nuestra tarea, regresar a Mermoa, y escapar del destino al que nos habían condenado al concebirnos.

– Pero, ¿y lo del experimento del Triunvirato?

Esa historia se la contó su madre a Satu. Era el impulso necesario para que ella se empeñase más que nadie en cumplir su tarea, la más importante de todas. Controlarnos, vigilarnos, hacer que la tripulación mantuviese su colectividad, eliminar las muestras de individualidad, protegernos. Satu resultó ser taimada y fría, así que su madre hizo que se sintiese superior a nosotros. Le contó la verdad, su verdad, y le dio el puesto de poder que haría que se empeñase en su tarea más que nadie. Ella era la herramienta directa del Triunvirato para el futuro de Mermoa. Un orgullo para Satu. El problema es que acabó por ser más inquisidora que psicóloga, y al final muchos escapasteis a su control.

– ¿Y qué hay de ti?

Mi madre me contó la verdad a espaldas de todos. Para ella lo más importante eran sus estudios… Biología, avances científicos con las muestras de otros mundos… Quería que yo continuase su obra. Pensó que era peligroso que su hijo se hubiese distraído con otras tareas que exigía la colectividad, así que me regaló la individualidad. Eso sí, a cambio me condicionó para que no me importase nada salvo su estudio. No ya la misión, sino la misma tripulación. No contó que al hacerme inmune a la colectividad, también hizo que sus pretensiones fuesen inútiles. La admiro como bióloga, pero como madre dejaba mucho que desear. Por suerte para ella, me gusta la biología así que me centré en sus estudios, que estaban muy avanzados, para desarrollar mi propia teoría. Y respecto a vosotros… Bueno, vuestra servicial atención a la misión se me antojaba ridícula y molesta, me hacía sentirme superior a vosotros, porque yo sabía que estabais engañados. Fui un cínico y algo desagradable a veces. No me arrepiento, en ese momento era lo que pensaba.

– Ya… Entonces, lo que me contó Satu, ¿no es verdad?

Oh, no, no. La única verdad es que somos la muestra de hasta dónde puede llegar el amor de un padre por su hijo. Nos esclavizaron por nuestro bien. Tierno, pero a la vez… No sé, si las cosas hubiesen sido diferentes, quizás Lumi todavía estuviese viva, y yo me habría cargado a Viljo antes de que hubiese salido en busca de Vellamo.

– Tenéis que salir de allí.

Lo sé.

– Viljo va a matar a Vellamo.

Eso espera hacer.

– Y tú…

Aún tengo mucho que contar, capitán. Pero confío en ti. Sé que no permitirás que nos pase nada.

– ¿Por qué?

Tú eras la perfección yarvi. Si lograste escapar, y lo máximo que pudo lograr Satu fue Viljo… Entonces hemos ganado.

– Tú mismo lo has dicho, Kaarle. No des nada por sentado. Hazme un favor, ¿quieres? Mantente con vida. Tenemos mucho de qué hablar.

Por supuesto. Aún tengo que decirte el regalo que trae la mordedura de un unaiti consigo. Sé que te va a encantar.


[Comunicación interrumpida]
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Publicado el 3 febrero, 2013 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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