Entrada 38 – Seija

Tripulante Seija, equipo de investigación, meteoróloga

Ciclo 87
Sistema: 9º
Valmeri
Archivo de audio [Transcrito]

Seppo ha enloquecido. Delira, pero no tiene fiebre. Gime angustiado tan pronto como parece querer gritar. Se agita en sueños, susurra palabras que no entiendo, incoherencias, locuras. Hace un rato creí que estaba hablando conmigo, manteniendo una conversación corriente, hasta que me llamó “padre”. Cuando le dije que yo no era Kalevi, me miró como si fuese yo la que hubiese perdido la cabeza. Luego se recostó dándome la espalda, musitando algo acerca de que “siempre le hacía lo mismo”. Se echó a llorar y volvió a quedarse dormido.

Kaarle y yo hablamos siempre que podemos. Me lo ha contado todo. Dice que el capitán también ha hablado contigo. Suena extraño, ¿verdad? Ya no sé quién soy, ni qué hago aquí. Bueno… En realidad, nunca he sabido por qué estaba aquí. Ni siquiera cuando dormía en la inocencia de Satu, en la misión, en el mundo de la Laestisa. Cuando Kaarle terminó de hablar, apenas me sorprendió lo que me contaba. Raro, sí. Pero me quedé sumida en mis pensamientos, adivinando que siempre había sabido que había un yo y no un nosotros. Que todo esto es injusto, que no nos lo merecemos. Pero la mentira era tan agradable… Daba paz, acallaba los pensamientos angustiosos, permitía que me centrase en la misión silenciando la pregunta que trataba de matar cada vez que enviábamos un diario a Mermoa. ¿Por qué? Entonces llegaban las felicitaciones de Satu, su mirada orgullosa, lo juegos en el agua y la celebración, el homenaje a nuestros padres y su sacrificio.

¿Qué queda ahora? No sé qué pensarás de mí, pero preferiría seguir siendo ignorante. La verdad es demasiado… Demasiado real. No sé cómo expresarme. Es superior a mí. No sé, ¿tú quieres regresar? Mermoa no es ningún hogar. A decir verdad, quiero salir de aquí, salvar la vida, seguir pensando ya libre del sueño de la misión. Pero cuando volvamos… ¿Qué será de nosotros? ¿Qué nos queda allí? No podemos regresar. No podemos reclamar nada allí que una vez fuese nuestro. Ni siquiera de nuestros padres… Podemos construir un hogar, hacer de Mermoa nuestro lugar, pero ni siquiera sabemos cómo es eso. Si podremos vivir en los lagos, si nos tratarán como a seres extraños, venidos de otro mundo… Que al fin y al cabo es lo que somos. ¿Cómo habrá cambiado en ochenta y siete ciclos? Sería un mundo nuevo incluso para nuestros padres.

– No lo sé… No tengo respuestas. Tú siempre me las dabas, ¿te acuerdas? Yo solo quiero que regreses sana y salva. Aquí, con todos. Quiero que volváis.

Estamos listos.

– Lo de ayer casi puede conmigo… Tener que mantenerme serena para indicaros el camino a seguir, los movimientos de los unaitis, perderos de vista cuando os metisteis en ese edificio…

Lo hiciste muy bien, Miska. Conseguimos salir, los unaitis no nos vieron. La distracción de Lumi funcionó.

– Pobre Lumi… Aún no sé cómo pudisteis evitar la concentración de unaitis sin que os viesen. Era un suicidio.

Lo hiciste bien.

– Fue suerte. Al menos vuestro camino estará más despejado… Casi todos los unaitis de los alrededores debieron acudir al reclamo de la explosión. Había tantos…

Suerte…

– Mira a Seppo, por ejemplo. Quién iba a decir que sobreviviría a sus heridas tanto tiempo.

Seppo… No… No sé qué va a pasar con él. Le mordieron, Miska.

– Sí, eso dijisteis.

No, no lo entiendes. Kaarle me lo contó también. Y hay tantas cosas que tengo que contarte… A ti, y a Oskari. Oh, ¿por qué he estado hablando de tonterías?

– ¿Qué pasa?

Kaarle y Vellamo estaban seguros de que los valmeris… es decir, los unaitis, están enfermos. Que sufren de alguna enfermedad nerviosa que les empuja a comportarse de manera agresiva e instintiva.

– No lo entiendo.

Te lo contaré con detalle cuando volvamos. O mejor, que te lo cuente Kaarle. El caso es que se trata de una enfermedad, y por tanto es contagiosa.

– Quieres decir que…

¿Cómo se comportaba Satu cuando hablabais con ella?

– Igual que lo que me has contado de Seppo. Oh, Madre…

Sí… Seppo está tiene la enfermedad de los unaitis.

– Pero, ¿ha intentado atacaros?

No, no. Kaarle dice que es posible que el virus, o lo que sea, no debe de afectar a los yarvis de la misma forma. Somos muy parecidos a los valmeris, pero hay diferencias. Puede que la enfermedad no se haya adaptado a tiempo a nuestro cerebro, pero habría dañado el cerebro de Satu y Seppo.

– Suponiendo que no se haya adaptado.

Sí. Teniendo en cuenta lo que hemos visto aquí abajo, los unaitis arrasaron la ciudad como una plaga, apenas hay signos de combate en las calles. Si el proceso de contagio fuese tan lento y evidente, deberían haber contenido a los unaitis. No, no creo que sea una enfermedad tan lenta. Es decir, Kaarle no lo cree.

– Subir a Seppo a la Laestisa es un riesgo entonces…

No podemos dejarle aquí.

– No, claro que no. Pero…

No hay más que hablar.

– De acuerdo. ¿Qué hay de Vellamo?

Oh, por Aitivera, parece que sea yo la enferma. Miska, Vellamo ha encontrado valmeris.

– ¿Valmeris? ¿Reales? Quiero decir, ¿no unaitis?

Sí, sí. Hablé con él poco después de que llegásemos a este edificio. Fue a buscar el cuerpo de Lumi, y lo encontró. Cargó con ella hasta la playa, dijo no recordar cómo lo hizo ni cómo se orientó, pero lo logró. Estaba allí, llorando por ella, con las piernas y la cola secas por la sal del agua de Valmeri, cuando se le acercaron.

– Pero eso es… ¡Seija! ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Son tantas cosas… Pero él apenas me ha dado detalles. Está obnubilado… Destrozado por la muerte de Lumi. Me lo contó como si no fuese con él, como si no le importara lo más mínimo. Ni siquiera cuando me contó que uno de ellos hablaba nuestra lengua.

– ¿Hablaba en lengua de los lagos? ¿Cómo es posible?

No lo sé. Dice que solo uno de ellos comprendía algo de lo que él les decía, y que se expresaba de forma extraña. Apenas entendía lo que le decía, solo algunas palabras. ¿No es extraño? En comparación con los demás valmeris, dice, este era más alto, y el vello de la cara y la cabeza era claro, amarillo. Eso es todo lo que pude sacarle.

– ¿Qué le hicieron? ¿Qué le dijeron?

Cree que nos llevaban siguiendo un tiempo, quizás desde el primer día. No parecían muy sorprendidos de verle, aunque sí extrañados. Les comparó con la de Kaarle ante un nuevo planeta, con esa mirada perdida y escrutiñadora. Le invitaron por gestos a salir del agua, le cubrieron el cuerpo con una manta, y le lavaron la herida de la cara con agua salada.

– ¿Con agua salada? ¡Qué horror!

Eso pensé yo. Parece más una tortura… Pero él ni siquiera parece tomarlo como una opción. Está arrasado por el dolor, Miska. No es él… Parece un… un unaiti.

– Me pregunto… cómo debe ser amar así a alguien.

Sí… Al final le alimentaron y se marcharon. Por gestos y apenas alguna palabra entendible, el valmeri alto y pelaje claro le indicó que les esperase en la playa, y se marchó. Es entonces cuando conseguí hablar con él.

– Entonces, ¿sigue allí? ¿Iréis a buscarle?

No lo sé. Es arriesgado… Pero quiero tenerle de vuelta. Y Viljo le está buscando para acabar con él. No es ningún peligro, al menos no para nosotros. Puede que ni siquiera lo sea para Viljo. Me dio la impresión de que Vellamo solo quiere estar solo.

– No volverá, al menos mientras Viljo esté con vosotros.

Desde luego, es imposible congraciarles. Y no es para menos…

– Ya… ¿Vais a estar bien?

Estaremos aquí hasta que vuelvan. Cualquiera de los dos. Si no tenemos noticias de ellos en un día, Kaarle y yo hemos decidido que saldremos hacia la lanzadera por nuestra cuenta, con Seppo. Podríamos pilotar la lanzadera, aunque preferiría que lo hiciese uno de ellos…

– Tened cuidado, por favor. ¿Estáis armados?

Sí. Vellamo dejó su rifle de precisión en su huida, así que lo llevo conmigo. Kaarle tiene una pistola también, y un fusil que dejó Viljo. Estaremos bien, no te preocupes.

– Hablaremos mañana, ¿de acuerdo? Volveré a guiaros, con Viljo, Vellamo, o a vosotros tres. Pero quiero que salgáis de allí de una vez.

Gracias Miska. Por todo… No podría seguir cuerda sin ti.

– Seija…

¿Qué?

– Es Viljo. Oskari ha logrado contactar con él.

¿Qué dice? ¿Dónde está?

– Ha encontrado a Vellamo.


[Comunicación interrumpida]
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Publicado el 10 febrero, 2013 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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